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Se conoció de manera oficial el resultado del ADN. Desconsuelo para la familia del joven de 23 años, que mantuvo siempre la esperanza de hallarlo con vida. Según las pericias, no habría tenido una muerte violenta. (Foto: Gentileza).

 

La confirmación de que los restos óseos hallados en San Antonio Oeste el último día de septiembre pertenecen a Rodrigo Hredil, el joven de 23 años que desapareció el 31 de julio de 2015 tras padecer un brote psicótico, generó una profunda conmoción en la ciudad.

Es que mientras se aguardaba el resultado de ese estudio de ADN, sus familiares y amigos mantenían viva la esperanza de hallarlo con vida. Una expectativa que a lo largo de más de dos años se vio alentada por múltiples testimonios que lo vincularon a distintos puntos de nuestra Provincia, de Neuquén, y, durante el último período, de Buenos Aires y Santa Fe.

Esa posibilidad se desvaneció tras los datos aportados por la Justicia, que mediante una gacetilla informó el resultado de los exámenes. En ella la fiscalía reveló que el material genético que pudo ser recuperado se contrastó con el ADN de la mamá, Celia Araya, dando una compatibilidad “superior al 99,9%” que confirmó “el vínculo de maternidad”.

A esos datos, que fueron suscriptos por la responsable del laboratorio regional de genética forense de Bariloche, Silvia Vannelli Rey, se sumaron otros puntos vinculados al examen forense, que efectuó en Viedma el doctor Gabriel Navarro.

Ese informe permitió obtener importantes revelaciones, pese a que el material a analizar era escaso, debido a que sólo se encontraron piezas óseas que no constituyen un esqueleto completo. La primera de estas cuestiones es que, aunque no fue “posible determinar las causas (de la muerte)” lo que no se evidenció fueron “signos compatibles con traumatismos” en las “partes óseas” analizadas. Por lo tanto, aunque no lo afirmó el informe, estaría descartada la posibilidad de una muerte violenta o intencional.

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Con respecto a la data de la muerte, el forense expresó que “se puede precisar en mayor a un año”. Esto ubicaría su deceso tras el momento de su desaparición o en un breve lapso posterior a ella.

La fiscalía, además, mencionó que otro aporte para determinar la identidad del joven fue “el estudio dentario realizado por el odontólogo Sergio Thefs” que indicó que las piezas halladas en su momento junto a restos de maxilar se correspondían, “por conformación y desgaste”, con las del muchacho.

En relación a la triste noticia, ayer los allegados, familiares y amigos de los Hredil manifestaron su profundo pesar a través de las redes sociales, y con manifestaciones de apoyo en el domicilio familiar. Fueron las mismas muestras de afecto que los acompañaron durante los años de incertidumbre sobre el paradero de Rodrigo, que incluyeron, cada 30 o 31 de mes, una “marcha de la luz”. Esa marcha se realizaba en este balneario seguida de una misa, para pedir que no decayera su búsqueda. La última se efectuó días atrás.

Los restos óseos ahora identificados se hallaron el 30 de septiembre último.

El dato

28 meses duró la incertidumbre sobre el paradero del joven. Había una recompensa para quien aportara datos sobre él.

Fuente: Diario Río Negro

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