La familia Fernández, del Paraje Panquehuao, inauguró su hogar entre amigos

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La tormenta del 2014 le destruyó la vivienda. Con fondos provinciales y genuinos, el municipio de Pilcaniyeu le construyó una nueva. La familia recibió las llaves de su nuevo hogar el 23 de febrero en el marco del aniversario de Pilcaniyeu. Hace unos días realizaron la inauguración con amigos de Bariloche. (Foto: gentileza).

 

A fines de 2014 la entonces directora de la Escuela de Corralito, Stella Maris Quiñehual, conociendo los Viajes Solidarios Bariloche, se comunicó con Marcelo Bearzi para hablarle acerca de una familia del paraje Panquehua que vivía en muy malas condiciones.

Al llegar se pudo conocer a Juancito, un jovencito de 15 años no vidente y con hidrocefalía, sus padres Ana y José y su tío Aurelio. Vivían en una casa de adobe muy deteriorada y ventanas casi sin vidrios, por donde entraba el duro viento de la estepa, una letrina a 50 metros de allí, en pendiente, lo que dificultaba la llegada de Juan. Tenían pocos animales. La situación general y la desolación conmovieron profundamente a los solidarios.

Algo había que hacer y no se sabía por dónde comenzar, las autoridades les habían prometido construirles una casa, pero la decisión era hacerla en Corralito, disposición que la familia no aceptó, no dejarían su campo, lo único que tenían.

Muchas idas y venidas, presentaciones de notas y llamados telefónicos, lograron que finalmente, en la parte más baja del terreno, el municipio de Pilcaniyeu depositara una camionada de ripio, la que por más de un año quedó allí, sin indicios de iniciar la obra.

Viajes Solidarios continuó visitándolos, en una oportunidad alrededor de 19 camionetas con amigos de Bariloche fueron para acondicionarles la casita de barro, bajar una manguera desde una vertiente para colocarles agua. Se llevó un generador eléctrico y se hizo la conexión para que tuvieran luz, además se les dejó leña cortada para enfrentar el invierno.

Ha sido un camino largo y agotador hasta ver finalizada la casa nueva a cargo del IPPV, desde aquél entonces hasta ahora, muchas horas de incertidumbre, indignación y por qué no, miedo por situaciones que se fueron viviendo por la insistencia, pero todo ha quedado en el pasado.

Ahora, al lado de aquél árbol donde depositaron la primera camionada de ripio, se ve desde lejos la casita pintada de verde.

 

La llegada

Antes de ir a conocer la vivienda, se pasó a buscar a José y Ana, quienes estaban cuidando a una tía, en la parte más plana del camino. Con ellos la Ford F100 del 81 remontó la cuesta, rumbo a un gran sueño. Fue el Viaje Solidario Nº 85.

Llave en mano Ana, muy emocionada, quiso mostrar su nueva casita y mientras José inauguraba la cocina económica para preparar unos mates, los amigos de Viajes Solidarios -en esta ocasión Sussy Trostl, Isidro, Angel Piccardo, Eleonora Gitelli, Susana Alegría y Marcelo Bearzi-, comenzaron a descargar las tres camionetas que iban con muebles y elementos para el hogar.

Cuenta con un living comedor, cocina, dos dormitorios y un baño, la instalación de agua y todo listo para hacer la conexión de luz. Se aportaron dos mesas y sillas, camas, colchones, vestimenta, cortinas y mucho más, que se fue disponiendo en los espacios, incluso un futón.

La idea de este Viaje Solidario Nº 85 era esa, amueblarle la casa a esta familia, para que sea más confortable y que puedan comenzar a disfrutar de algo que hasta el momento, les parecía inalcanzable.

Milanesas, empanadas y facturas para compartir, se acompañaron con tortas fritas recién hechas por Aurelio y un exquisito pan casero y mates aportados por José. Gran emoción al inaugurar un sueño en familia, con un almuerzo recordando el pasado, abrazos y emociones que quedarán para siempre en los corazones.

 

Todavía falta

Ya se está programando un nuevo viaje porque aún falta conseguirle a la familia algunas cosas, un termotanque a leña, muebles para la ropa y alacenas. Más vajilla y todo lo que sea útil en el hogar.

Esta visita sería a fines de abril, de conseguir todo para llevarles, donde además, se les instalaría el generador eléctrico que Viajes Solidarios donó hace un tiempo y que no estaba siendo usado en la casa anterior.

Nada de esto habría sido posible sin el aporte de miles de personas, de diferentes partes del país que envían de manera permanente sus donaciones, gracias además a los barilochenses que atentos a las necesidades, aportan de manera desinteresada, y a los comercios que reciben esas donaciones, algunas empresas, y a cada uno que aporta su granito de arena, porque entre todos, es más fácil.

 

Otras visitas

Además de visitar a la familia Fernández de Panquehuao, se dejaron donaciones en Corralito. Las recibió Claudia, que trabaja en la iglesia, para entregarles a los vecinos que más necesiten. Otras cajas y bolsas quedaron en la casa Martínez y se entregó alimento a Gregoria, quien está con serios problemas de salud.

 

Fuente: El Cordillerano

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