Ejercicio de memoria/Por Mariano Páez

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El 4 de abril de 1978, hace 40 años, un Falcón Verde llegó a Ingeniero Jacobacci. Si, a un pueblo del corazón de la meseta patagónica, de esos “tranquilos”. Hasta acá llegaron los largos tentáculos del terrorismo de Estado que se instauró en Argentina entre 1976 y 1983.

 

Un día antes, el 3 de abril, Mario Surraco llegó a Jacobacci a avisarle a su hermano Carlos que el 14 de marzo habían secuestrado a otro de sus hermanos, Basilio, y que seguramente los estaban buscando, pero ya era tarde. Al día siguiente, mientras arreglaba el camión con el que trabajaba en el Taller Sartor, un Falcon Verde se detuvo en la puerta, un tipo de civil se bajó y le preguntó al “Chueco” Mingot, el mecánico del taller, si era Carlos Surraco, y con esas humoradas de pueblo en el que todos se conocen respondió con una sonrisa “por suerte no”. La búsqueda siguió y el mismo Carlos, intentando escapar de lo inevitable, apareció en escena preguntando por él mismo, ante las risas de sus conocidos. Otra vez el forastero pregunta por Surraco, hasta que, como quien quiere terminar con la broma para seguir con sus tareas cotidianas, se lo señalaron y ahí otro bajó con su ametralladora del Falcon al que lo subieron para llevárselo sin decir a dónde.

Carlos había nacido en Gualeguay, Entre Ríos, el 27 de diciembre de 1942, y pasó su infancia y juventud junto a su familia en Lomas de Zamora, provincia de Buenos Aires. Allí conoció a Gloria Zoratti, una joven estudiante del Colegio María Auxiliadora oriunda de Jacobacci, con quien tiempo después tuvo dos hijos, Carlos y Gustavo.

Militó en agrupaciones de raigambre peronista y conocía de sobra lo que significaba ser perseguido, porque lo detuvieron en más de una oportunidad, la primera vez en 1963. Llegó a trabajar como Director de Promoción Social de la Municipalidad de Lomas de Zamora en lo tiempos en que Héctor Cámpora presidía el país. La última detención fue en 1974 junto a su hermano durante un violento allanamiento donde se les habría secuestrado material vinculado al ERP.

En 1975, buscando tranquilidad y ya alejado de la actividad política se mudó con Gloria y su pequeño hijo Carlos a Jacobacci donde nació su segundo hijo, Gustavo. Trabajaba manejando un camión, el mismo que arreglaba cuando lo fueron a buscar, para su suegro, transportando combustible y haciendo otros fletes.

Después de aquella detención del 4 de abril, fue trasladado a Buenos Aires y puesto en cautiverio en el Centro Clandestino de Detención “El Banco” donde compartió los últimos días de vida con su hermano Basilio, según señaló un testigo que estuvo detenido con ellos y que lo contó en el juicio por delitos de Lesa Humanidad cometidos en los campos clandestinos de detención conocidos como “circuito Atlético, Banco y Olimpo”, y en el que fueron condenados en diciembre de 2017, entre otros,  Carlos Chacra a prisión perpetua por 19 homicidios (comprobados por la aparición de los cuerpos) y 285 secuestros, entre ellos los de los 3 hermanos Surraco; y a Héctor Marc (de Bariloche) a 25 años por 230 secuestros, incluidos los de los Surraco. Cuando su hijo Carlos me lo contó me dijo: “Tenemos las condenas por los tres hermanos Surraco. ¿Mucho? ¿Poco? No se…”

Sus hijos se fueron a estudiar durante la primera mitad de la década del 90, y ya no volvieron a vivir a Jacobacci, Gloria, su esposa se fue ya entrados los 2000.La historia de Carlos permaneció como un secreto a voces para la mayoría de los jacobaccinos durante años, hasta que recobró visibilidad en 2016 cuando se escuchó la voz de su hijo mayor, Carlos y luego de su esposa Gloria en la prensa local. Al año siguiente, el 24 de marzo, como parte de las actividades en conmemoración del último Golpe de Estado Cívico Militar, volvió al pueblo su hijo Gustavo, hijo de este pueblo, hijo del desaparecido, para reencontrarse con su historia, para pedirnos que no olvidemos, y repitió la visita en este 2018. Y llegará el turno del regreso de Carlos y, por qué no, de Gloria para un 24 de marzo o para un 4 de abril, porque a 40 años de aquel hecho necesitamos seguir ejercitando la memoria, para continuar gritando “Carlos Surraco y los 30000 detenidos desaparecidos, presentes” y seguir diciendo Nunca Más.

 

 

Mariano Paez

Periodista y Docente

DNI 28.740.489

 

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