“Había que llegar como sea”

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Profesionales del hospital de Ñorquinco vivieron una verdadera odisea en la nieve para poder asistir con medicamentos y leña a un abuelo de la zona rural. Se quedaron tres veces encajados en un trayecto de 25 kilómetros.

 

El miércoles, una recorrida programada por la zona rural de Ñorquinco, se convirtió en una odisea. Una ambulancia 4 x 4  del hospital de esa localidad, conducida por Ulises Parodi, partió rumbo al paraje Fita Miche, con el objetivo de llegar al campo de don Virgilio Millatrú, distante a 25 kilómetros del pueblo. Junto a Parodi, viajaron el médico generalista  Juan Montes y la Trabajadora Social, Irene Lamuniere. Si bien no se trataba a una emergencia, el viaje tenia como fin llevarle medicamentos y otras cosas a este abuelo de 80 a años que, a pesar de padecer hipoacusia y haber perdido gran parte de la visión, se resiste a abandonar el campo. Desde hace una semana, la nieve y el intenso frío castigan duro a esta parte del sudoeste rionegrino. En partes, la nieve acumulada supera los 50 centímetros, según detalló Montes. “El hospital tiene programadas dos salidas semanales a la zona rural y después hacemos otras salidas extras, como esta, para visitar a pacientes en riesgo. Don Virgilio vive solo y teníamos que ir a llevarle medicamentos y ver como se encontraba. El viaje fue medio traumático, pero por suerte pudimos llegar” afirmo el profesional y detalló que recorrer los 25 kilómetros ida y vuelve les demandó unas siete horas. “Salimos de Ñorquinco como las 11:30 y volvieron después de las 18:30. Nos encajamos tres veces, porque en partes hay acumulaciones de nieve que superan los 50 centímetros y además había mucho hielo y viento”. A pala, los ocupantes del a pick up fueron despejando el camino, en cada encajada, y pudieron llegar hasta unos 5 kilómetros antes de la casa del anciano. “Le llevamos unos medicamentos  y aprovechamos a llevarle algunos palos de leña también y pilas para que pueda escuchar la radio. Por suerte, lo encontramos bien”.

Montes agregó que don Virgilio, quien vive en una precaria viviendas sin agua, ni luz eléctrica y se calefacciona con una salamandra a leña,  recorre frecuentemente el campo cuidando a unas pocas cabras y algunos caballos. En este sentido, dijo que “estaba un poco preocupado porque había perdido algunos animales. Pero saber que estaba bien, a nosotros nos dejo tranquilos y para él, que vayamos a visitarlo es, de algunas manera, sentirse acompañado” afirmó.

El profesional sostuvo que antes del invierno como medida preventiva, se trasladan a los adultos y las mujeres embarazadas al pueblo para evitar tener que afrontar una emergencia, aunque aclaró que en algunos casos, como el de con Virgilio, la gente se resiste a abandonar el campo, pero reciben una atención permanente desde el municipio y desde el hospital de Ñorquinco.

 

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