“Uno carga toda su vida con la mochila del sobreviviente”

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En un emotivo acto organizado por el municipio, la comunidad de Jacobacci homenajeo a los ex combatientes de Malvinas al cumplirse 37 años del desembarco argentino en el archipiélago. Allí el ex combatiente Gabriel Asenjo narró el significado que tiene esta fecha para quienes estuvieron en combate.

“Es muy emotivo recordar el paso por las Islas Malvinas. Es recordar a nuestros compañeros muertos y hacer que esta causa no se olvide”  sostuvo el ex combatiente Gabriel Asenjo al ser homenajeado hoy en el marco del emotivo acto que se desarrollo en Jacobacci al cumplirse 37 años del desembarco argentino en las Islas Malvinas.

Durante la mañana de hoy y organizado por el municipio de Jacobacci se desarrolló un emotivo acto que fue presidido por el intendente Carlos Toro (UCR). Allí se recordó a los ex combatientes, entre ellos a los locales Hugo Curiqueo y Jorge Wodicka, ambos ausentes por distintas razones personales, y se reconoció a Asenjo quien desde hace un tiempo frecuenta esta ciudad para realizar distintas reparaciones y mantenimientos a las locomotoras de La Trochita. Visiblemente emocionado, este ex combatiente narró lo que significa para él, conmemorar esta fecha. “Es muy emotivo recordar el paso por las Islas Malvinas. Es recordar a nuestros compañeros muertos y hacer que esta causa no se olvide” afirmo. El hombre detalló que luego de que regresaran de la guerra, las autoridades nacionales de aquella época, les prohibieron hablar del conflicto bélico. “Durante tantos años nos obligaron a callarnos y a escondernos….  Si algo cargamos los ex combatientes es con todos esos años que se llamó la desmalvinización, donde nos ningunearon, donde nos dijeron que los nuestro no existía… Cuando vinimos de la guerra, las autoridades nos prohibieron hablar del asunto. Nos convencieron que no teníamos que hacerlo. Todo eso quedó tapado. Y después de mucho tiempo comenzaron a salir. Por eso hablar en este día nos cuesta” señaló visiblemente emocionado.

Al referirse a los jóvenes que fueron a pelear a las Islas Malvinas, sostuvo que “nadie está preparado para ir a la guerra. En mi caso era un metalúrgico. Todos creímos que no nos iba a afectar….  Creo que lo peor es después de la guerra, porque uno carga toda su vida con una mochila que nadie vé,  que no se escucha, que no te das cuenta que la tenés y  que es la culpa del sobreviviente. Yo tenía compañeros con los que crecí, los que estudié y hoy están enterrados allá y uno está acá. Lo más duro es vivir con eso” añadió.

Agregó que en su caso logro canalizar todo el horror vivido en las Malvinas y convertir en energías positivas para dedicarse a reparar maquinas a vapor. “Yo pude rescatarme del horror,  a través de esto que hoy es mi pasión” sentenció.

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