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Integrantes del grupo solidario llegaron el pasado jueves al paraje para compartir una jornada solidaria e integradora. Llegaron con donaciones y regales y se llevaron mucho afecto y algunas inquietudes de los pobladores.

Los brazos solidarios  de “Verte Reir” abrazaron a los niños de Comicó buscando empezar construir juntos un futuro mejor. Martín Mosiewicki, Sebastián Kahansky,  Marcelo Andraca, integrantes de este grupo solidario que se fijó como misión principal apadrinar escuelas rurales, visitó el jueves al paraje Comicó para compartir una jornada integradora con los 25 alumnos y el cuerpo docente de la Escuela “Intercultural” Nº 209. Llegaron, acompañados por integrantes del cuerpo de Bomberos Voluntarios de Sierra Colorada que se sumaron a la iniciativa, para entregar ropa, calzados, frazadas y juegos de mesa, entre otras cosas, y se volvieron con los bolsos llenos a afecto, muestras de agradecimiento y también algunas preocupaciones que buscarán atender en el menor tiempo posible.

Luego de recorrer más de 1400 kilómetros desde Buenos Aires, Martín y Sebastián se reunieron el miércoles  a la noche en Los Menucos con Marcelo, quien había llegado desde Viedma. Muy temprano y bajo un intenso frio, transitaron los 60 kilómetros de la ruta Provincial 5 que lo separan de esta localidad y llegaron a Comicó donde los niños de la escuela los esperaban ansiosamente. “Fue una experiencia que no se puede explicar con palabras. Hay que vivirla para poder disfrutar lo que se siente. Cada abrazo de los niños, cada momento compartido, fue muy enriquecedor y gratificante para nosotros. Pudimos ver la realidad en la que viven, saber que hacen, que piensan y también cuáles son sus necesidades y sus sueños” afirmó Martín a esta medio.

Durante una enriquecedora jornada que se extendió por más de cinco horas compartieron juegos, pintaron banderas y un almuerzo en el que abundaron las preguntas y respuestas y el intercambio de experiencias. También los regalos.

Martín, resaltó la educación  y el respeto de los niños y  agregó que en la charla con los docentes y con pobladores del lugar, quedo en evidencia algunas de las necesidades que tiene este paraje en el que viven 62 familias. Entre otras cosas, los niños le contaron el sueño de poder contar con una plaza con juegos en buen estado, los docentes hicieron referencia a un frezzer y vajilla para la escuela y poder mejorar la radio escolar, un medio de comunicación vital para el paraje. Pero lo que más les llamó la atención fue el color amorronado en los dientes, sobre todo de los niños. El mismo obedece a un exceso de flúor en el agua que beben en esa zona. “La necesidad de contar con una planta de tratamiento de agua a través de osmosis inversa fue la mayor preocupación que notamos en los docentes y también en parte de los vecinos” admitió Martín y agregó “nos dijeron que la vienen gestionando desde hace un largo tiempo. Vamos poner todo lo que esté a nuestro alcance para poder lograrla en el menor tiempo posible. Va a ser el objetivo fundamental del proyecto socio educativo que nos hemos planteado para esta escuela” afirmó.

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A media tarde, Martín, Sebastián y Marcelo, junto al cuerpo de bomberos voluntarios, se despidieron de los niños y docentes para regresar a sus tareas habituales en sus lugares de orígenes. Pero comprometieron volver. “El abrazo que nos dieron cuando llegamos, sabiendo que veníamos de tan lejos y cuando nos despedimos,  te dan fuerzas para seguir adelante, para ocuparte de sus necesidades y para volver” sentenció Martín.  

Para poder llevar adelante estas acciones, el grupo Verte Reir apela a la solidaridad de la población. Para ello los interesados en colaborar deben comunicarse a las cuentas de Instragram @marangax22  o @vertereirsolidario. También al facebook: verte reír, no hace bien

“Fue una experiencia muy enriquecedora para todos”

“Para nosotros, la visita de Verte Reír fue una experiencia muy buena y positiva. Entre otras cuestiones permitió a los chicos poder intercambiar experiencia con gente que no es del paraje. Conocer otras realidades y a quienes vinieron también les paso algo parecido” señaló María José Bertea quien llegó hace unos años a Comicó procedente de Viedma para comenzar a trabajar en la Escuela Nº 209 que, a partir del pasado jueves paso a integrar la listas de escuelas de modalidad  “intercultural bilingüe”.

La docente afirmo que tanto la escuela como el paraje, se encuentra en un lugar de vulnerabilidad geográfica y social debido a su ubicación, la situación climática y la falta de comunicación. El pequeño poblado se ubica a unos 60 kilómetros al sur de Los Menucos, en la Meseta de Somuncura. Allí viven 62 familias y la escuela recibe diariamente a 25 alumnos de los cuales cinco asisten a pre escolar. “Estas son oportunidades muy importantes para los niños de la escuela y para el paraje. Siempre estamos dispuestos a entablar este tipo de  lazos” afirmó, aunque aclaró que muchas veces la realidad del lugar se lo impide. En este sentido admitió que “a veces se nos presentan oportunidades para que los niños puedan salir” a conocer otros lugares, pero la cuestión económica es una limitante”.

Por otro lado destacó la decisión del Ministerio de Educación de incluir a la escuela del paraje en la modalidad “intercultural bilingüe”. “Era un proyecto que veníamos trabajando desde hace un tiempo con los pobladores. Están quedando muy pocos abuelos y la gente había cierto temor por que se pierda parte de la cultura del lugar”. El  cambio de modalidad permitió la incorporación de un área de artesanías y también la enseñanza de la lengua originaria mapuche.

Fuente: Diario Río Negro

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