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María Luisa Antenao es una persona llena de energía y con una gran simpatía. Hace un tiempo se jubiló y reconoció que no le fue sencillo adaptarse a su nuevo ritmo. Todo cambió cuando llegó a uno de los Centros de Día de Viedma. Tal como contó, volvió a vivir.

“Trabajé treinta años en el Estado, cuando me jubilé me deprimí porque extrañaba a mis compañeros, los visitaba casi todos los días. Ellos son como mis hijos, a quienes serví todos estos años con mucha dedicación”, contó emocionada parte de su historia de vida, añorando aquellas mañanas donde recibía cariñosamente al personal de la Secretaría General de Gobierno.

No fue sencillo el traspaso a una nueva etapa, el brillo de sus ojos al contarlo da cuenta de ello. Sin embargo, volvió a sonreír al hablar de cómo recibió la contención y acompañamiento que necesitaba para salir adelante a través de los Centros de Adultos Mayores, que ofrecen variadas propuestas para recrearse, emprender nuevos oficios, compartir con otros adultos y hasta aprender a bailar, “cuando parecía que ya no quedaba más que quedarse en casa a esperar que pase el tiempo”, admitió.

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“En el Centro de Adultos Mayores encontré un refugio. También estoy yendo al Centro Cultural y después de los 60 años ¡estoy bailando folklore! hago yoga, dibujo, tejido y reciclado”, expresó.

“Me siento muy contenida, he salido adelante gracias al apoyo de todos”, enfatizó emocionada.

Con un excelente equipo humano y un nutrido programa de actividades, la Provincia, a través del Ministerio de Desarrollo Social, trabaja por el bienestar de sus Adultos Mayores de los sectores más vulnerables.

Asimismo, el Estado mantiene diversos convenios con residencias de larga estadía y Centros de Jubilados, que reciben acompañamiento constante, con el objetivo de alentar su desarrollo y trabajar mancomunadamente en pos de otorgar a los adultos de todo el territorio una mejor calidad de vida.

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