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Por Jorge Castañeda, escritor de Valcheta

El 2019 ha sido un año intenso y con mil incertidumbres. La crítica situación económica, las penurias para pagar las tarifas de los servicios, la intromisión del señor Estado en la vida de todos los argentinos y sobre todo el trajín electoral en los tres niveles: Nación, provincias y municipios.

Un año marcado por los pleitos en las redes sociales donde el único objetivo parece haber sido (sigue siéndolo) la descalificación del otro porque piensa distinto, no importando perder amistades, separar a las familias y a veces hasta gritarse sin escuchar razones. La verdad –decía Borges- “la tienen todos o no la tiene ninguno”. Es que no hay verdades absolutas ni siquiera en las ciencias puras. Todo es relativo.

Decía Campoamor “en este mundo traidor, / nada es verdad ni mentira/ todo es según el color/ del cristal con que se mira”.

Yo, a los 68 años exactos de mi edad, he preferido guardar silencio ante los fanáticos, escapar de la gente que concibe la vida al decir de Facundo Cabral como un campo de batalla, no entrar en pleitos y discusiones por asuntos baladíes o mejor dicho al decir de Perón: “gallináceos”.

Es que ya no tengo tiempo ni edad para esos asuntos rampantes y prefiero hacer lo que siempre he hecho: escribir. No sé si bien, regular o mal, pero escribo porque es lo único que sé hacer y mi compromiso será siempre con la dignidad del hombre y con la esperanza de un mundo mejor donde  “la gente se entienda con la gente”.

Desde el oficio de escribir para mí ha sido un buen año, más que nada por el afecto de los amigos y de los lectores. Ha visto la luz mi libro “Mester de Cantoría” que fue presentado en sociedad. Mis poemas fueron a la Plaza “Prospero Molina” en el Festival Nacional de Cosquín” y este año Dios mediante también. He recibido algunos reconocimientos, en especial de la Secretaría de Cultura de Río Negro, nuevas canciones han nacido con algunas letras y –esto es lo importante- he avanzado con juna novela que tiene como protagonista a mi ciudad natal de Bahía Blanca, con mis vivencias en años de militancia y de bohemia.

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Las reuniones en mi casa con amigos me han llenado el alma: poemas, canciones, música, afectos. E Irma, mi compañera, como siempre preparando la mesa para 15 personas o más. Eso sí, a las tres en punto de la tarde yo los dejó e igual que Neruda me voy a dormir la siesta.

Siempre he dicho que soy un escritor de la periferia. Sueño y escribo desde Valcheta, mi lugar en el mundo. De sus raíces se nutren mis poemas y mis textos. ¿Sirve ser un escritor de las afueras? Yo creo que sí. Tuve la oportunidad de irme cuando joven a España, pero este mi país y a pesar de los pesares aquí está mi corazón.

¿Ha sido mi obra literaria regional? Muchos de mis libros sí. Pero ¿qué es lo regional y que lo universal en literatura? La Odisea, el Quijote, el Ulises, Cien años de soledad, el Martín Fierro tienen tinte local pero su temática es universal: el hombre y sus circunstancias. Así debe ser y así seguirá siendo.

He tratado ser un hombre mejor –lo intento todos los días- pero somos tan imperfectos… Y a veces hasta con nuestro silencio sin darnos cuenta herimos a los demás. Por eso cada noche pido perdón.

Mi mayor coherencia ha sido respetar siempre la sacralidad del hombre `porque todos tenemos algo de Dios en nuestro ser y no en vano aquel galileo hace muchos años supo decir que el mandamiento más importante es “amar al prójimo como a nosotros mismos” y también nos está diciendo ahora: “paz a vosotros”. A nosotros los valcheteros, los rionegrinos, los argentinos.

En lo familiar en armonía, sin la compresión de mi esposa y de mis hijos no podría escribir. Ellos me han enseñado a ser mejor.

Son muchas horas investigando, leyendo y escribiendo en soledad, pero es lo que me gusta. Y amo el silencio cuando estoy trabajando con mis escritos.

A veces hago algún trabajo manual para descansar y me suele pasar como a don Pío Baroja que una vez estaba sentado escribiendo una de sus novelas sentado en una mesita de su jardín y pasa un  vecino y al saludarlo le pregunta ¿Descansando don Pío? Y este le responde –“no, trabajando”. Al otro día lo ve regando sus plantas y le pregunta ¿Trabajando don Pío? Y el genial escritor le responde: “-no amigo, descansando”.

Yo espero un año mejor para todos, con comida y en especial con esperanza para todos. Nuestro destino no es el individual sino el de todos. Felicidades para todos.

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