Sobre los Reyes Magos

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Por Jorge Castañeda, escritor de Valcheta

Una de las fiestas tradicionales de la cristiandad es cuando los tres reyes, o sea magos persas, venidos del Oriente siguiendo el curso de una estrella de características extraordinarias traen sus presentes de oro, incienso y mirra al Niño Jesús que reposaba en un humilde pesebre del villorrio de Belén –la ciudad del Rey David- porque para Él no había lugar en el mesón, o sea la posada de aquellos tiempos para los viajeros y las caravanas. La tradición agrega los nombres de Gaspar, Melchor y Baltasar (de piel negra) pero el relato bíblico de los evangelios nada dice de esto. Si que previamente se reunieron con el rey Herodes, a la sazón rey de Israel con el amparo del imperio romano. La literatura y los cancioneros son profusos con respecto a los Reyes Magos y muchos poetas dejaron bellísimos textos sobre su misión de Paz, entre ellos Rubén Darío, Amado Nervo y tantos otros. El poeta malagueño Carlos Benítez Villodres escribió un hermoso soneto dedicado a los tres sabios que rindieron adoración al Niño Dios:”Los Reyes Magos nos traerán un cielo/ de amor con la palabra que nos guía/ Dios, Padre Omnipotente, por la vía/ de su verdad con sones de consuelo,  Una estrella organizará un revuelo/ por los campos de oro y de alegría/ por donde, con tesón, la noche fría/ arropará a Jesús con terciopelo.  En Paz Cristo se duerme rodeado/ de reyes y pastores de alma entera/ al calor de una hoguera floreciente.  El Niño Dios nos dona su legado/ de vida santa, en dulce primavera, para un mundo que olvida su simiente”.

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