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La coordinadora de la Casa de Justicia Agripina Nahuelcheo indicó que en Jacobacci existen varias familias con algún integrante que padece TEA.

Una familia de Jacobacci recurrió a la Casa de Justicia por la perturbación que padecía un niño con Trastorno del Espectro Autista (TEA) al estar expuesto al ruido de las sirenas de bomberos.

En el contexto del aislamiento social, preventivo y obligatorio en muchos pueblos y ciudades se dispuso activar este mecanismo sonoro para recordarle a la sociedad que debían permanecer en el interior de sus domicilios. Finalmente se decidió no utilizar más este recurso y eso llevó tranquilidad a uno de los sectores más vulnerables.

La coordinadora de la Casa de Justicia Agripina Nahuelcheo indicó que en Jacobacci existen varias familias con algún integrante que padece TEA. A pesar de que la gestión inicial se llevó adelante por un caso puntual, luego se canalizaron los reclamos de las demás personas. La hipersensibilidad sensorial es una característica del autismo y las sirenas de los bomberos que sonaban todos los días a las 19 horas estaban afectando seriamente la tranquilidad de ese sector de la sociedad.

Además de las situaciones que se pueden resolver de manera inmediata, las Casas de Justicia integran “Redes de Recursos Públicos” que les permiten hacer derivaciones adecuadas o brindar asistencia de modo articulado con otras instituciones.

Esa interacción institucional ha seguido funcionando y dando respuestas durante la cuarentena. Las reuniones de las redes se han llevado a cabo mediante el sistema de videoconferencia con la aplicación Zoom, que permite el diálogo virtual entre grupos numerosos.

Ante la problemática del TEA en Jacobacci, alcanzaron varios llamados telefónicos para conseguir una respuesta favorable por parte de las autoridades que habían decidido implementar el mecanismo sonoro. Así fue que, desde hace varios días, no solo en Jacobacci sino en muchas ciudades se ha dejado de escuchar la sirena de los bomberos.

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“No solo afectaba a los niños, niñas, adolescentes y personas adultas con autismo, sino que repercutía de manera directa en el ánimo de la población. Muchos incluso asociaron el constante sonido de las sirenas a épocas poco felices de nuestra historia como las dictaduras militares o la guerra de Malvinas. En la Patagonia, durante el conflicto bélico, la gente debía apagar las luces a la noche y también sonaban sirenas”, explicaron desde la Coordinación de Casas de Justicia, que depende de la Dirección de Métodos Alternativos de Resolución de Conflictos.

Gestiones para el poblador rural

Por las limitaciones que impone la emergencia sanitaria ante la propagación del virus Covid 19, las cinco Casas de Justicia que tiene el Poder Judicial en la provincia están recibiendo y asistiendo numerosas consultas, pedidos y reclamos mediante conversaciones de chat privado por Facebook, por mensajes de Whatsapp, mensajes de texto, mails y llamadas telefónicas.

En la Casa de Justicia de Jacobacci, por ejemplo, también se realizaron gestiones para que los pobladores que tienen campo en los alrededores pudieran trasladarse “al menos una vez al día” para poder alimentar a sus animales, buscar leña y demás actividades inherentes a la vida rural. Sucede que muchas familias cuya economía se sustenta básicamente en la actividad ganadera transitan, de forma alternada, entre el campo y el pueblo. Esa dinámica conlleva a que en algún momento les resulte necesario trasladarse desde uno u otro punto para satisfacer sus necesidades básicas: alimentos, médicos, forraje para sus animales, entre otros.

Las cinco Casas de Justicia están ubicadas en Sierra Grande, Río Colorado, El Bolsón, Ingeniero Jacobacci y Catriel. Todas asisten las problemáticas de esas ciudades y también de los poblados y parajes ubicados en sus alrededores.

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