Feroz disputa por un campo rompió la paz en Chacay Huarruca

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Una familia de crianceros denuncia que fue despojada de las tierras que su familia ocupa desde el siglo pasado por los Collihuín, que formaron una comunidad mapuche y avanzaron.

Las vacas pastan donde pueden. Están flacas y Lucía Reuque teme que varios animales no sobrevivan al crudo invierno de la estepa patagónica. Desde finales del año pasado, el extenso campo que en el que varias generaciones de su familia vivieron, en Chacay Huarruca, a unos 35 kilómetros de Ñorquinco, quedó reducido a unas 200 hectáreas donde solo abundan los neneos.

En el campo solo abundan los neneos y los animales sobreviven como pueden. Hoy apenas disponen de 200 hectáreas. Foto: gentileza

Lucía recuerda que su bisabuelo José Reuque llegó a ese paraje a principios de 1900. Después, nació su abuelo José, y su padre, Caniu Reuque.

Según la mujer, su padre y su abuelo vivieron en paz durante décadas con sus vecinos, la familia Collihuin. Aclara que los Reuque son mapuches, pero nunca se constituyeron en una comunidad.

Afirma que los Collihuin “toda la vida formaron parte de la comunidad mapuche Cañumil con la que nunca hubo problemas”. Cuenta que por esos años no había alambrados para dividir los campos. Y la palabra se respetaba. Pero cuando crecieron los hijos, comenzó otra historia.

Y hubo un hecho que cambió dramáticamente la convivencia. El homicidio de Ademar Reuque a manos de Evaristo Collihuin la tarde del 7 de junio de 2005. “Mi hermano no alcanzó ni a bajarse del caballo, porque le pegó dos tiros”, recuerda Lucía.

Evaristo Collihuin fue condenado en noviembre de 2005 por un tribunal de Bariloche a 8 años de prisión por el homicidio de su vecino. El hombre cumplió su condena y regresó al campo.

Lucía sostiene que su familia ocupa desde el siglo pasado unas 800 hectáreas. El 9 de junio de 2006, la Dirección de Tierras de Río Negro le otorgó un certificado de tenencia precaria del campo (tierras fiscales) a su padre.

Conocemos el caso y estamos trabajando en cómo solucionarlo. Y habíamos solicitado al INAI que intervenga”.

María Curufil, presidenta de Consejo de Desarrollo de Comunidades Indígenas.

Su esposo, Santiago Fuentes, asevera que, después, la Dirección de Tierras les dio en marzo de 2018 un permiso precario de ocupación de otras 350 hectáreas a las hermanas Lucía y Guillerma Reuque y a él.

Fuentes asegura que consiguieron permiso y colocaron en abril de 2018 un alambrado de 2.500 metros de extensión, para separar los campos. La idea era evitar conflictos con la familia Colluhuin.

La situación empeoró a partir del 8 de noviembre pasado. Esa mañana, Evaristo Collihuin, Mercedes Mabel Parra y Candela Collihuin, junto a otros familiares, irrumpieron en el campo de las hermanas Reuque y usurparon parte de ese lugar, según la acusación del fiscal de El Bolsón Francisco Arrien.

El grupo sorprendió a Guillermina, que estaba sola. Según la imputación, los acusados golpearon y amenazaron a la mujer, indefensa.

La víctima relató el 25 de febrero pasado ante el juez Sergio Pichetto que los acusados la habían arrastrado a caballo por el campo. Collihuin alegó que se trató de un acto de recuperación del territorio de la comunidad mapuche Lof Che Collihuin de la que él es el lonko.

El juez admitió la acusación fiscal contra los imputados, que estuvieron asistidos por la defensora particular Mariela Taboada.

Pichetto les prohibió acercarse a menos de 1.000 metros de las hermanas Reuque y de Fuentes, que son querellantes en la causa.

Lucía explica que tras el despojo por la usurpación, ellas quedaron con solo 200 hectáreas. “Nos quedó la parte más fea”, describe. Afirma que las mejores pasturas y las aguadas las tomó Collihuin.

“Con mi hermana tenemos que juntar todos los días el excremento de las setenta vacas que duermen cerca de la casa, porque si las dejamos en otro lado se las llevan”, sostiene Lucía. Relata que a los animales les quedó un pequeño espacio, casi sin pasto, para desplazarse.

Dice que está sola con su hermana en el campo, porque su esposo trabaja en Bariloche. Y que los Collihuin las vigilan desde una loma todo el tiempo y las hostigan cuando salen de la casa, sin respetar la orden judicial.

La mujer dice que con su esposo fueron atacados a los tiros el 12 de junio pasado, cuando circulaban en su camioneta por el camino vecinal, que comparten con los Collihuin. Es el único paso para llegar a su casa. Y

Fuentes denunció en la subcomisaría de Pilcaniyeu que el 16 de julio pasado se marchaba del campo y los Collihuin lo persiguieron a los tiros.
Critican que la presidenta del Codeci, María Valentina Curufil, no hace nada. Piden que alguien intervenga, para que cese la violencia y vuelva la paz en el campo.

“Que la Justicia trate el caso de acuerdo al derecho indígena”

La abogada Mariela Taboada defiende a los Collihuin en la causa por usurpación en la que están imputados. “Ellos son una comunidad, a diferencia de los Reuque”, sostuvo.

Dijo que tienen antecedentes históricos que avalan la postura de sus clientes.

Los imputados a la izquierda y los denunciantes a la derecha. Foto: gentileza

Afirmó que Evaristo Collihuin es el lonko de la comunidad Lof Che Collihuin, que tiene en trámite la personería jurídica.

“Originalmente los Collihuin y los Reuque se llevaban bien en el siglo pasado y hacían acuerdos”, rememoró. Aseveró que cuando se desintegró la comunidad Reuque comenzaron los problemas y responsabilizó a Santiago Fuentes. “Ellos ingresaron al territorio de los Collihuin y se asentaron”, relató.

“Estamos pidiendo a la Justicia que trate el caso de acuerdo al derecho indígena”, sostuvo la abogada.

Dijo que pidieron una pericia antropológica y que se otorguen los títulos de las tierras, pero está todo en trámite. “No es un delito de usurpación, es un conflicto territorial”, manifestó.

Fuente: Diario Río Negro

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