Carreras inauguró el Centro de Inclusión Residencial para mujeres con consumo problemático

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Es el primero en la Patagonia, con una modalidad residencial, haciendo hincapié en sostener el vínculo madre-hijo e hija, aspecto que no está contemplado en los dispositivos tradicionales.

La Gobernadora Arabela Carreras inauguró el Centro de Inclusión Residencial para mujeres en situación de consumo problemático en Colonia Josefa, una respuesta transversal para asistir a quienes se enfrentan a esta problemática en la provincia.

El dispositivo busca un abordaje inclusivo, de contención, voluntario y de carácter transitorio para mujeres que atraviesan consumo problemático de sustancias psicoactivas, al cual podrán asistir solas con sus hijos e hijas (en el caso que lo requieran) así como también, si se encuentran embarazadas.

Es el primer centro de estas características en la Patagonia, con una modalidad residencial, haciendo hincapié en sostener el vínculo madre-hijo e hija, aspecto que no está contemplado en los dispositivos tradicionales.

En ese sentido, las intervenciones terapéuticas estarán centradas tanto en ellas como en los niños y niñas en tanto sujetos de derecho, garantizando protección de los mismos articulando con el Organismo Proteccional de niñez, adolescencia y familia, y el Ministerio de Educación y DDHH.

La Mandataria destacó la política transversal con la que se creó el dispositivo, “hay una gran transversalidad para lograr este resultado, no se logra de ninguna manera desde un lugar estanco” afirmó e indicó que dos de los ejes de gestión establecidos por el Gobierno Provincial se unen en este proyecto: “Por un lado el cuidado de las personas, y esto tiene que ver con otro de los ejes que es la perspectiva de género. ¿Por qué el cuidado se pone en el centro de una política pública?, nosotras estuvimos a lo largo de la historia casi de forma exclusiva a cargo del cuidado, esos tiempos están cambiando, vamos evolucionando como sociedad, por eso el cuidado hoy es un eje de las políticas de Estado del Gobierno de Río negro”.

Asimismo, afirmó que “esta transversalidad incluye el trabajo con la comunidad y con sus instituciones. Las instituciones religiosas han tenido un rol casi exclusivo al recibir a las personas con adicciones cuando el Estado no estuvo para ese abordaje. El Estado estuvo concientizando, desarticulando los espacios de exclusión y reclusión pero faltó una respuesta activa para recuperar a las personas, y esto es lo que estamos haciendo con los CRAIA”.

Este espacio también responde a una política de Estado que busca no perder la inserción en la comunidad que tienen instituciones. “Este lugar se ha vaciado de chicos pero no de comunidad, es un lugar donde nos volvemos a encontrar en búsqueda de una sociedad mejor. Ese es el compromiso, la continuidad de las políticas públicas,  el foco en el cuidado y una política transversal con perspectiva de género que no vamos a perder y dejaremos instaladas para las futuras generaciones”, aseguró Carreras.

La secretaria de la Agencia para la Prevención y Asistencia del

Abuso de Sustancias y de las Adicciones, Mabel Dell Orfano, explicó que “la gran mayoría de las mujeres que tienen un problema de adicción es consecuencia de algo, algún trauma, algún abuso, violencia. Es una enfermedad que es prevenible y tratable. Es fundamental transmitir este mensaje de que hay herramientas para el tratamiento, y que las personas que entren acá puedan encontrar una luz, una esperanza de poder curarse y empezar a sentir que el consumo no tienen ningún sentido, y encaminar un proyecto de vida”.

Aseguró que “en este lugar van a estar personas que vienen por su voluntad, por un tiempo transitorio, considerando como dice la ley de salud mental, respetando todos sus derechos, continuidad con  la familia, las áreas social y laboral, y traslado de móviles para las localidades cercanas para fortalecer la reinserción”.

Estuvieron presentes el intendente de Pomona, Miguel Ángel Jara; la secretaria de Estado de Niñez, Adolescencia y Familia, Roxana Méndez; el diputado Nacional, Luis Di Giacomo y la ministra de Educación y Derechos Humanos, Mercedes Jara Tracchia.

Sobre el dispositivo

La población destinataria del Centro Inclusión Residencial son mujeres, embarazadas y mujeres con hijos e hijas, proponiendo un modelo de tratamiento integral de carácter transitorio, con un máximo de seis meses y voluntario hasta la plena inclusión en la comunidad.

En la actualidad, el dispositivo está pensado para un total de 10 beneficiarias, incluyendo tanto madres como niños y niñas.

Algunos de sus objetivos son:

– Generar un primer diagnóstico situacional que contemple la particularidad de la población, basado en la lectura de riesgo que permita llevar un tratamiento posible.

– Construir planes de abordaje desde una mirada integral.

– Contemplar a los niños y niñas dentro del plan de abordaje para sus madres y garantizando el acceso a sus derechos.

– Contemplar la especificidad del acceso a la salud de mujeres embarazadas.

– Promover relaciones de articulación con los organismos e instituciones locales, gubernamentales y no gubernamentales.

– Realizar un abordaje en conjunto con las redes territoriales en el marco de corresponsabilidad a fin de garantizar el abordaje a las mujeres y el acceso a derechos de niños y niñas

 – Garantizar el desarrollo integral de los niños y niñas, primando la vinculación con su progenitora y su familia extensa.

 –  Propiciar en los niños y niñas que se encuentren en el centro, la continuidad de los aprendizajes como así también los cuidados de  la salud integral.

Es un dispositivo con características innovadoras en la temática de asistencia a los consumos problemáticos, haciendo hincapié en la no estigmatización de dicha población, considerándola sujetos de derechos. Lo comunitario juega un papel central en la asistencia, incluyendo a referentes afectivos y creando condiciones para que las mujeres transiten su red a fin de construir proyectos viables y saludables.

Asimismo, dada la población a quienes está dirigido el dispositivo, las prácticas están orientadas a abordar la problemática de las mujeres priorizando el vínculo entre ellas y sus hijos e hijas. De esta forma las intervenciones terapéuticas están centradas tanto en ellas como en los niños y niñas en tanto sujetos de derecho, garantizando el acceso a los mismos, informando y articulando con el órgano administrativo de protección pertinente.

Dentro de dicho proceso las usuarias y los niños y niñas participan de diversos espacios de abordaje específico, a cargo de profesionales psicólogos, trabajadores sociales, médico generalista, psiquiatra, educadores y talleristas.

En cuanto a los niños y niñas, mientras que las madres participan de las actividades anteriormente mencionadas, permanecen al cuidado de educadores y educadoras, participando de espacios de juegos y talleres acordes a su edad (hora de juego; taller de lectura; taller de música; taller de actividad física y taller de juego/arte).

Aquellos que se encuentran en edad escolar, concurren a los espacios educativos de la localidad, o apoyo en la casa con docentes del Ministerio de Educación y DDHH.

Para la etapa de reinserción de las usuarias y sus hijos e hijas, ante la dificultad de la derivación a su lugar de origen, la opción de generar mayor autonomía, pernoctando fuera de la institución, participando en el espacio de Centro de Día Colonia Josefa.

Dicho proceso, dependerá del tiempo que las usuarias requieran para completar su reinserción comunitaria e inclusión social, logrando alcanzar el mayor grado de autonomía posible.  La perspectiva de este acompañamiento institucional, como marca la Ley de Salud Mental nº 26.657.

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