Dentro de la Patagonia norte, Río Negro continúa siendo la provincia de mayor relevancia por volumen de existencias. No obstante, también es el distrito que evidencia con mayor claridad la profundidad de la crisis.
El stock ovino de la Patagonia norte -sin considerar el sur de la provincia de Buenos Aires- alcanzó durante 2025 las 1.132.000 cabezas. La cifra representa una caída interanual del 4% y un descenso de igual magnitud frente al promedio registrado en las últimas cinco campañas, comprendidas entre 2020 y 2024.
El dato se desprende de un informe elaborado por el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA), que también indica que, durante el último año, desaparecieron unas 50.000 cabezas ovinas en el conjunto de Río Negro y Neuquén, consolidando una tendencia descendente que se mantiene prácticamente sin interrupciones desde hace más de una década.
La dimensión real del fenómeno se aprecia al comparar la situación actual con la registrada en 2010. En apenas quince años, los campos del norte patagónico perdieron cerca de 920.000 ovejas, una reducción que no tiene antecedentes recientes y que revela la magnitud del retroceso productivo.
Estos números certifican que la ganadería ovina atraviesa una de las crisis estructurales más profundas en el norte de la Patagonia. Independiente de la coyuntura positiva de pecios que registró la lana en esta última campaña, los números oficiales reflejan con crudeza un proceso de deterioro sostenido que se aceleró durante los últimos años y que hoy amenaza no solo la continuidad de una actividad emblemática para Río Negro y Neuquén, sino también la permanencia de cientos de familias en el medio rural.
Río Negro
Dentro de la Patagonia norte, Río Negro continúa siendo la provincia de mayor relevancia por volumen de existencias. No obstante, también es el distrito que evidencia con mayor claridad la profundidad de la crisis.
Las estadísticas oficiales del SENASA indican que al cierre de 2025 existían en los establecimientos rionegrinos unas 958.000 cabezas ovinas. El dato implica una caída del 5% en términos interanuales y un retroceso del 11% respecto del promedio observado entre 2020 y 2024.
Más allá de la retracción reciente, existe otro indicador que genera especial preocupación: el stock actual constituye el valor más bajo registrado en al menos las últimas cinco décadas en la provincia. Se trata de un piso histórico que confirma la pérdida sostenida de protagonismo de una actividad que durante décadas fue uno de los pilares económicos y sociales de la Región Sur.
Tan solo en el último año, Río Negro perdió aproximadamente 53.000 ovinos. Pero el panorama adquiere características dramáticas cuando se extiende la mirada hacia atrás. Desde el año 2010 hasta la actualidad desaparecieron más de 900.000 cabezas.
Precisamente, 2010 marcó el máximo histórico para la provincia, con poco más de 1.860.000 animales distribuidos en los campos rionegrinos. Comparado con aquel pico, el rodeo actual representa prácticamente la mitad del stock existente hace apenas quince años.
La disminución no solo impacta sobre la producción de lana y carne. También repercute sobre el entramado económico de pequeñas localidades cuya dinámica depende en gran medida de la actividad agropecuaria, afectando servicios, comercios y empleo rural.